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El más allá de un sueño frustrado

Dos jóvenes nigerianos llegan a Europa con el objetivo de cualquier adolescente: ser futbolistas profesionales. Tras un camino lleno de grandes obstáculos, se encuentran con una familia salvadora que les facilitará todo el apoyo necesario para reconducir su situación y alcanzar su sueño


De izquierda a derecha, Philip, Pedro y Utoblo en una convivencia familiar. FOTOGRAFÍA CEDIDA POR PEDRO PRADOS
De izquierda a derecha, Philip, Pedro y Utoblo en una convivencia familiar. FOTOGRAFÍA CEDIDA POR PEDRO PRADOS

El fútbol es mucho más que un deporte cuando se convierte en un puente entre culturas y realidades distintas. Cada año, cientos de jóvenes abandonan su país persiguiendo la promesa de una oportunidad en Europa. En cambio, el camino rara vez es el que imaginaban. Detrás del balón, se esconden historias de engaño, sacrificio y lucha diaria. En pequeños pueblos, lejos de los focos mediáticos, nacen ejemplos reales de inclusión y humanidad. En este reportaje, se narra cómo el deporte puede convertirse en un refugio o servir de esperanza y apoyo frente a la exclusión social para chicos como Utoblo y Philip.


Utoblo y Philip


Utoblo John Audu es un chico de veintidós años nacido en Benue, uno de los treinta y seis estados que constituyen la República Federal de Nigeria. De talla alta y complexión atlética. Presenta el cabello peinado en rastas, adornadas con gomitas blancas. Es un ser amable, aunque con personalidad algo cerrada. Cuenta con una hermana mayor y un hermano más pequeño en su país de origen.


Por otro lado, Philip Ejeh Friday, ‘Felipe’ para los amigos, tiene veinte años. Nació en Abuya, la capital nigeriana. De talla media y complexión mesomorfa. Al igual que ‘Uto’, luce rastas. En lo personal, se muestra más extrovertido y se define como una persona “inteligente”. Pertenece a una familia numerosa conformada por tres hermanas y un hermano.


"Me dieron a elegir entre los estudios o el fútbol y decidí pelear por mi sueño”, declara Philip

Concentración en Italia del Mavlon FC (mayo 2023); Abajo, Utoblo; Arriba, Philip. TOTORINEWS.COM
Concentración en Italia del Mavlon FC (mayo 2023); Abajo, Utoblo; Arriba, Philip. TOTORINEWS.COM

Desde que eran críos, tenían muy clara su meta: ser futbolistas profesionales. “De pequeño, siempre estaba jugando al fútbol en la calle. Era mi sueño”, explica Utoblo, quien desempeña su juego en la portería. Philip, por su parte, es extremo.


En su niñez, ambos jugaban en el club de su respectiva ciudad. Sin embargo, siendo ya adolescentes, una de las mejores escuelas de fútbol del país, el Mavlon FC, quería hacerse con sus servicios. ‘Uto’ abandonó inmediatamente su localidad natal y puso rumbo a Lagos, donde se encuentran las insta laciones de la academia. En cambio, ‘Felipe’ tuvo que decidir antes si continuaba con los estudios o el fútbol: “Cuando tenía catorce años, tuve la oportunidad de entrar a una academia de estudios en Marruecos”, explica. “Mi familia quería que fuese, pero yo sólo quería jugar al fútbol”, añade. Insistió en perseguir su objetivo y, por tanto, se mudó a Lagos también.


Sus caminos se cruzaron en la academia; por lo que no se conocían de antes. Utoblo estuvo dos temporadas allí: “Gané dos copas y me decían que era el mejor portero de la academia”. Tanto es así que viajó a Bulgaria e Italia con el equipo juvenil y participó en 2023 con Las Súper Águilas en la Copa Mundial Sub-20, disputada en Argentina. Philip, por su parte, estuvo cinco meses solamente y pudo jugar, junto a ‘Uto’, la Viareggio Cup.


Tras participar en el mundial, el guardameta tuvo que cerrar su ciclo en la academia al llegar al límite de edad reglamentado. A partir de ahí, su agente le ofreció un contrato en Europa para dar un paso gigante en su carrera. Por otra parte, el atacante despuntó en su corta etapa y le pusieron encima de la mesa un contrato para dar el salto a la élite europea.


La travesía del engaño


En verano de 2023, ambos aceptaban la oferta para iniciar su periplo por el continente europeo. Viajaron hacia Andorra, pasando antes por Francia. Junto a otros compañeros de la academia, firmaron por el Club Penya Encarnada d'Andorra, club que milita en la máxima categoría del principado. Completamente felices, se instalaron allí e iniciaron la pretemporada con el equipo; sin embargo, no podían ser inscritos al no disponer de la documentación necesaria. Varios meses después, seguían sin llegar esos pape les que sus agentes le habían prometido conseguir a corto plazo.


De izquierda a derecha, Philip y Utoblo entrenando con el Club Penya Encarnada d'Andorra. FOTOGRAFÍAS CEDIDAS POR PEDRO PRADOS
De izquierda a derecha, Philip y Utoblo entrenando con el Club Penya Encarnada d'Andorra. FOTOGRAFÍAS CEDIDAS POR PEDRO PRADOS

En el mercado de fichajes invernal, ‘Uto’ rescindió contrato y fue enviado por sus agentes al sur de España, llegando a La Roda de Andalucía (Sevilla) en diciembre de 2023. Fue destinado al albergue municipal, no conocía el idioma y se encontraba excluido social mente. El equipo del pueblo, La Roda Club de Fútbol, lo incorporó a sus filas y, a raíz de ello, fue iniciando contactos con los vecinos rodenses.


Philip se mantuvo en el país fronterizo hasta final de temporada, sin poder jugar un solo minuto. Además, durante varios meses, estuvo trabajando en un hotel, sin cobrar y sin poder salir del mismo. Ante la situación, tuvo que abandonar Andorra y se reencontró con ‘Uto’ en la localidad sevillana en agosto de 2024. En definitiva, todo resultó ser un en gaño. Los ojeadores del Mavlon FC, el club de Lagos que entre agentes, torneos y contratos le garantizaban jugar en la élite europea, terminaron arruinando el sueño de los africanos.


Llegada a España


"Vi que quería interaccionar conmigo y no dudé en acercarme a él", relata Pedro

En enero de 2024, Utoblo fue a un parque de la localidad, el Parque Europa. Allí, se encontró con Pedro Jesús Prados Álvarez, un ser de luz que suele entrenar en este espacio público. El joven migrante se sentó en un banco marrón frente a él. Viendo que el nigeriano no quitaba ojo a los ejercicios que realizaba, el rodense se acercó: “Vi que quería interaccionar conmigo y no dudé en acercarme. Debido a mi mal inglés y a su mal castellano, la conversación no fue muy fluida”, detalla.


Tarde de entrenamiento en el Parque Europa, La Roda de Andalucía. FOTOGRAFÍA CEDIDA POR PEDRO PRADOS
Tarde de entrenamiento en el Parque Europa, La Roda de Andalucía. FOTOGRAFÍA CEDIDA POR PEDRO PRADOS

Esta primera toma de contacto fue el inicio de una bonita historia inclusiva. Con el paso del tiempo y las continuas quedadas para entrenar, estrecharon el vínculo de amistad. Por tanto, Prados decidió integrar al chico paso a paso en su entorno más cercano.


Los valores de Pedro no son casualidad; son una señal de la gran familia a la que pertenece. “Recuerdo que cuando era pequeño, mi abuela de Los Pérez hacía sopaipas todas las mañanas y tenía las puertas abiertas para cualquier persona que pasase y quisiera alimentarse”, cuenta el vecino de La Roda.


En su juventud, Pedro ‘Toles’, conocido así en el pueblo, estuvo tres semanas de intercambio en Francia mientras estudiaba un grado de electricidad. En una sociedad llena de prejuicios, Pedro vivió allí la misma situación que Utoblo. “Es una situación agónica. Sientes incapacidad para comunicarte al no estar en tu contexto habitual. Me vi reflejado en el rostro de ‘Uto’, relata el rodense.


Un bache con gente maravillosa


El más joven de los llegados, se unió a la piña. Junto a ‘Uto’, fue inscrito por La Roda CF para la temporada 2024-2025, que arrancaba a mediados de septiembre, pero no pudo relanzar su carrera desgraciadamente. El 15 de enero de 2025, Philip sufrió una rotura del menisco interno y del ligamento cruzado anterior: “En mi segundo partido con La Roda, mi rodilla notó algo en una entrada fortuita”, explica. “Estuve con bolsas de hielo durante un mes y medio. Cuando volví en enero, terminé rompiéndome", añade.


Ante la grave lesión, el de Abuya debía pasar por quirófano. Sin embargo, al no contar con documentación, su operación era imposible. Sin pensarlo, Pedro y Davinia Barrera, su pareja, ejercieron de padres adoptivos de Philip -y de ‘Uto’- y poco a poco fue llegando la resolución del papeleo necesario para los nigerianos. Su representante, al conocer la lesión, contactó con él, tras medio año sin hacerlo; una muestra del abandono sufrido.


“Tras recibir el alta, quise con Philip al albergue. Mi pareja me propuso incorporarlo a casa y, sin pensarlo, le habilitamos un espacio dentro de nuestro hogar para ayudarle durante su fase de recuperación”, expresa Pedro

Philip quedó aislado en el albergue sin poder realizarse una resonancia. Casi un año más tarde, el 11 de noviembre, la pareja rodense consiguió que Philip fuese  intervenido con éxito. “En cuanto tu vimos la documentación requerida, lo pusimos en manos de Beatriz, traumatóloga, y amiga de Davinia, quien le opera en Écija. Le estamos enormemente agradecidos”.


Philip en casa de Pedro y Davinia, tras ser dado de alta. FOTOGRAFÍA CEDIDA POR PEDRO PADROS
Philip en casa de Pedro y Davinia, tras ser dado de alta. FOTOGRAFÍA CEDIDA POR PEDRO PADROS

Tras obtener el alta hospitalaria del joven, la familia Prados Barrera no dudó en acondicionar una sala de su pequeño hogar para el chico migrante. Y esto no queda aquí; a pesar de tratarse con profesionales, Philip, al igual que ‘Uto’, tiene la suerte de haber coincidido con una familia extraordinaria y con un licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la Escuela Universitaria de Osuna, como lo es Pedro Prados, quien le ayuda en la medida de lo posible con su rehabilitación.


Situación actual


"En este barco hay muchas personas remando", explica el rodense

Conocida la historia, y a pesar de las piedras que el destino les ha puesto en sus caminos, es del agrado notificar que los chicos han conseguido el empadronamiento en La Roda de Andalucía, aunque Pedro y Davinia siguen luchando por el NIE (Número de Identidad de Extranjero) de ‘Uto’ y ‘Felipe’.


A la izquierda, la familia Prados Barrera y los jóvenes nigerianos dando un paseo; a la derecha, entrevista con Manolo Nieto en PTV Sevilla (junto a ellos, Carmen, hermana de Pedro). FOTOGRAFÍAS CEDIDAS POR PEDRO PRADOS
A la izquierda, la familia Prados Barrera y los jóvenes nigerianos dando un paseo; a la derecha, entrevista con Manolo Nieto en PTV Sevilla (junto a ellos, Carmen, hermana de Pedro). FOTOGRAFÍAS CEDIDAS POR PEDRO PRADOS

Actualmente, Utoblo está viviendo en un piso de alquiler en la localidad de Puente Genil (Córdoba). Por si fuera poco, gana un pequeño sueldo trabajando de pintor, pudiéndose costear sus necesidades y, además, juega en el filial del Salerm, uno de los clubes con mayor proyección de la provincia cordobesa en los últimos años. Por otro lado, Philip avanza positivamente de su lesión y está comenzando los exámenes para sacarse el graduado escolar.


Pedro, el cual ha terminado consiguiendo su B1 de inglés gracias a estos jóvenes, aprovecha este pequeño espacio para agradecer a todas aquellas personas que han colaborado en la causa y se han mostrado empáticas en el asunto: “Doy las gracias a todos los ciudadanos que han aportado su granito de arena para que Philip y Utoblo tengan ilusión por ir a más.” El rodense, al ser felicitado por su humanidad, hace hincapié: “Soy la cabeza visible de este barco, pero quiero recordar que hay muchas personas re mando a la sombra”.


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