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Sevilla entrena en el Guadalquivir

  • El enclave natural se transforma en el epicentro del deporte sevillano


Piragüistas entrenando en el Guadalquivir | MANUEL GÁMIZ PÉREZ
Piragüistas entrenando en el Guadalquivir | MANUEL GÁMIZ PÉREZ

El río Guadalquivir ha pasado de ser visto como un elemento icónico del paisaje sevillano para transformarse en un espacio en el que cientos de personas deciden practicar deporte. Ha conseguido convertirse en un atractivo que atrae a innumerables deportistas para disfrutar de las condiciones que ofrece. El Ayuntamiento de Sevilla ha sabido ver el valor de este enclave por lo que ha transformado sus alrededores para facilitar la convivencia de disciplinas tan diversas como el piragüismo, el remo o los tan conocidos running clubs


Navegar entre piraguas y turistas


La dársena del Guadalquivir atraviesa Sevilla y la divide en dos. Esta porción del río se caracteriza por las leves corrientes de agua, facilitando así el desarrollo de deportes de élite como el piragüismo. Blanca Machuca lleva más de diez años inmersa en este deporte acuático. “Libertad y naturaleza”, así es como define la sevillana la relación que tiene con el río, testigo directo de las incontables tardes que ha pasado entrenando. Según la atleta, las nulas corrientes son las condiciones ideales para centrarse únicamente en mejorar la técnica con la pala. 


Blanca entrenando con una compañera | Fotografía cecida por Blanca
Blanca entrenando con una compañera | Fotografía cecida por Blanca

No obstante, el éxito en visitas que está teniendo el Guadalquivir trae consigo algunos peligros. “El río está demasiado masificado y se complica entrenar por la cantidad de barcos turísticos que hay”, confiesa la deportista. Está aglomeración de embarcaciones turísticas que ofrecen paseos por el río ponen en peligro el buen funcionamiento de los entrenamientos. A esto, se le suma la nula responsabilidad de la ciudadanía por mantener limpio el espacio. Aunque cada vez hay más clubes que organizan jornadas de recogida de basura, la piragüista advierte de que se debe revertir esta situación. “Un bien de interés común como el río debe ser cuidado para que generaciones futuras puedan disfrutarlo”, destaca. 


Un paraiso para el running


El ejercicio físico no solo se puede hacer en el río, su orilla ofrece infinitas posibilidades para practicar otros deportes. Para Ana Pilar Sánchez, es el espacio perfecto para correr. Tras años entrenando en Córdoba, la atleta señala la gran infraestructura que bordea toda la ribera sevillana y lo eficiente que es para practicar atletismo. “Correr por el río en Sevilla es mucho más agradable que hacerlo por el de Córdoba”, afirma con seguridad. Lo que más destaca es el gran tamaño del tramo peatonal y la falta de semáforos. Estos aspectos ayudan a tener un entrenamiento mucho más fluido y cómodo. 


Para Ana Pilar, correr a orillas del Guadalquivir no se trata únicamente de un ejercicio físico, tiene un componente motivacional que otros espacios carecen: “Correr aquí no es solo hacer ejercicio, es una forma de sentir la ciudad como si formases parte de ella”. Sin embargo, la cordobesa considera que se podrían mejorar ciertos aspectos en el ámbito de la gestión de eventos, señalando que se organizan pocas carreras en esta zona y eligen otros espacios para ellas. No se está tomando en cuenta la gran calidad de unas infraestructuras que, para ella, podrían ser el lugar perfecto para celebrar competiciones de mayor nivel. 


Ana Pilar momentos previos a iniciar su entrenamiento | MANUEL GÁMIZ PÉREZ
Ana Pilar momentos previos a iniciar su entrenamiento | MANUEL GÁMIZ PÉREZ

Este deseo de profesionalizar el espacio que ofrece el río es compartido también por figuras como Luis Tapia, CEO de la plataforma Corredores Populares. Aunque ya ha colgado sus zapatillas de competición, ha decidido crear un apartado especial en su página web y así recomendar la ruta del Guadalquivir. Luis dirige este proyecto como un negocio familiar y pone en valor cómo el Guadalquivir ha sabido adaptarse a las nuevas necesidades del deportista. Esto se ve reflejado en la instalación de hitos kilométricos y mejoras en el pavimento.  Para él, el valor del río va más allá de los aspectos técnicos: “Recorrer la cercanía del río siempre da una alegría a la carrera, Es un sitio que siempre me ha gustado mucho”. 


El sevillano describe el recorrido como “muy cómodo y agradable”. Se trata de una línea continua que conecta el meandro de San Jerónimo con el histórico puente de San Telmo. A lo largo de este tramo, cada rincón cuenta con su propia personalidad: desde el emblemático Huevo de Colón hasta los grafitis que adornan las paredes cercanas, muchos de los cuales son auténticas obras de arte. Además, los recientes hitos kilométricos instalados a lo largo del trayecto permiten a los corredores medir sus tiempos y progresos con facilidad, convirtiendo el paseo en una experiencia tanto visual como técnica.


Cuidado y mantenimiento


Para que estas instalaciones funcionen, existe un trabajo constante que muchas veces se deja pasar. Ángel Rodríguez Polo lleva casi 40 años trabajando en Lipasam, asegurándose de que toda la ciudad se mantenga accesible y en un estado impoluto. Su labor es esencial para que los sevillanos puedan disfrutar de la belleza del río para sus entrenamientos. Para el trabajador, el Guadalquivir no es solo un río, es un testigo constante del esfuerzo humano por mantener viva la esencia de Sevilla. “Es un trabajo duro, pero saber que contribuyes a que las personas disfruten de este lugar hace que todo valga la pena”, comenta.


El limpiador vive de primera mano cómo este entorno, cada vez más y más masificado, puede llegar a ensuciarse más rápido de lo normal. “Cuando la gente no es consciente del impacto de arrojar basura, se nota enseguida”, destaca. Pese a las dificultades que puede presentar su trabajo, Ángel señala que el compromiso de la población ha crecido, permitiendo así que el río de su mejor versión para los entrenamientos. 


La dársena del Guadalquivir se ha acabado coronando como el alma deportiva de Sevilla. Su cauce ha visto pasar siglos de historia y ahora continúa ofreciendo un refugio idóneo para aquellos que encuentran en su naturaleza no solo un lugar para el ejercicio físico, sino como afirma Ana Pilar, “un espacio para dejarse llevar y conectar con uno mismo”. 


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